sábado, 12 de mayo de 2007

¿Adelantos científicos o predicciones Verneanas?

Rondan las 1 15 de la mañana. Mi vaga presencia en el espacio de mi cuarto. En este momento mi existencia se resume a pocas cosas. Entre las cuales, subir el Raiting de la cadena Fox (están los Simpsons de fondo, que claramente no estoy ni escuchando), o a consumir el amado Ron Cuba Libre y justificar los ingresos por la venta de esa botella. O simplemente a darle razones a Bill Gates por inventar el Word, donde estoy escribiendo.
Esto empezó por otra cuestión. Estaba acá sentado mientras bebía este añejo de 3 años, y sin nada que hacer comencé a escrutar los libros de mi biblioteca.
Ordenados alfabéticamente se distribuyen en dos estanterías. Como el numero de libros satura la capacidad de la biblioteca, algunos están apilados sobre otros. Mis ojos vagaron desde el primer libro (tomo 1 de La Voluntad, por Anguita). Toda la primer estantería transcurrió sin mi detenimiento. Finalizando en Kafka. Por lo tanto la segunda comenzó en Kundera. Breves segundos me detuve en este otro K checo. Repasé que reflexión podía generar, mas allá de que me concibe muchos pensamientos y me agrada mucho, lo único que pensé es que todavía tengo que conseguir nuevamente La Vida Esta En Otra Parte. Que gran libro.
Y mi vista surco este horizonte de libros por un acotado espacio, que paso tan veloz y banal como las cosas que no tienen mucho sentido. Pero llegó Verne. Por más que no quisiera mirarlo, 6 libros te obligan a frenar. Igual iba a hacerlo.
Disfruto mucho de Verne. Su cabeza vivía siglos más adelante que su civilización contemporánea. Era un adelantado. Además, más allá de la grandiosidad de su cabeza, los personajes que crea. La caballerosidad del Sr. Phileas Fogg. La fidelidad de Passepartout. La sagacidad de Ned Land. Entre otros (debería nombrar al genial profesor de Viaje Al Centro De La Tierra; a los Robinsones de La Isla Misteriosa, aburriría más todavía). Pero como no recordar la ideología, la determinación, la formación, la grandeza, la pasión y el amor del genial Capitán Nemo.
En fin Verne era pura grandeza y en todos los sentidos. Sus historias, sus adelantos científicos, la genialidad de sus personajes.
No espero y, por sobre todo, no creo que todavía alguien del otro lado siga leyendo, pero lo que logra una noche acompañada de este rico licor y de simplemente levantar la viste y ver libros.

Su capitán de este Nautilus, no tan submarino, este capitán no tan Verne. Pero como el Nautilus Verneano, Mobilis In Mobile.

1 comentario:

Belo dijo...

No hay ninguna foto mia en tus flogs que verguenza!