Ayer en el departamento de Juan me llamo la atención como uno llega a extrañar cosas raras, cosas que nunca pensó que podía llegar a extrañar.
Estaba estudiando y de golpe se sintió el típico ruido de heladera. Ese ruido que de la nada, por que la heladera no se la pasa haciendo ruido, empieza a sonar, que es como una clase de ventilador, o como si cargara algo; no se como describirlo.
Sinceramente no escuchaba ese ruido desde hace mucho tiempo. Será que mi heladera, acá en Buenos Aires no hace ese ruido, o al menos nunca lo escuche.
Simplemente escuche a la heladera de Juan y lo extrañaba.
No es que me haga acordar a la vieja heladera que teníamos en Río Cuarto, en casa o en la de mi abuela, creo que me hizo acordar al pequeño Facu, al de hace varios años. A la tan cercana y lejana infancia, que creo que me acompaña cada día, por eso un ruido de heladera me trae recuerdos.
¿Regresión? ¿Melancolía?
Aguante el ruido de la heladera.
jueves, 10 de mayo de 2007
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