Empecé a escribir un recuento de lo que fue el fin de semana de construcción en el barrio Maquinista Savio en Escobar (no jon el maquinista no manejaba el tren, y tampoco sabemos si era SABIO), pero decidí volver a comenzar, y no contar día a día, sino contar en general, la experiencia, las jodas, lo divertido, lo gratificante. Ahora estoy notando que debería contar todo entonces.
Empecemos por lo mas trascendente.
Construir una casa de emergencia, totalmente básica, para una familia es muy gratificante. Es una experiencia increíble. Además la familia que nos toco fue fantástica. A quien le construimos fue a Laura (madre de 21 años) y a su pareja Luis (de 20 que nunca estuvo, estaba trabajando). Ellos tienen 2 hijas increíbles, fantásticas, divertidas y conmovedoras, Ayelén y Bodoque (le dicen así por que fuera de joda, es igual al Bodoque de la era de hielo, dicho sea de paso, tremendo corte de pelo playmovil tenía) y uno en camino, Laura está de seis meses, esperando al primer varón de la familia, Ciro. Estaba Juana también, tremenda señora la doña Juana (es la madre de laura) madre de 12, abuela de 40 y bisabuela de 3. Y nuestra madre estos 3 días de construcción. Todo el día levantándonos el animo, dándonos agradecimientos, cocinándonos, desde la comida que llevábamos (que siempre cocinaban algo más ellos, ay que ricos los chorizos a la pomarola) hasta la torta frita de la tarde, para acompañar el mate. No podemos dejar de lado a Romi, quien también se dedico a motivarnos y levantarnos el animo, a saciar nuestra sed, y por sobre todas las cosas a ponerle buena onda, con su show de danzas árabes, si señores, bailo para toda la cuadrilla. Pero como olvidar al hermano de Laura, otro hijo de Juana, que para ser sinceros, el armo la casa, el querido Ale. También pedro padre de los 12, esposo de Juana, otro mas que construyo.
Y junto a ellos, 3 días de construcción, 3 días de experiencias, 3 días de compartir, 3 días de risas, clavos y emoción, 3 días de ser unos más en la familia.
El agradecimiento de estas personas día a día fue increíble, y que Ayelén se acerque y diga “me gusta mi casa” con sus redondos ojos rebosantes de alegría, es algo que nunca podremos olvidar.
miércoles, 17 de octubre de 2007
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2 comentarios:
Nadie dijo que sería fácil. Y con lo que hicimos en tres días no le resolvimos la vida a nadie y tampoco era esa la idea. Pero cuando vas a una construcción del Techo hacés mucho más que una casita... un módulo de 6x3 q resuelve una necesidad habitacional concreta sí, pero además generás lazos con personas que de otro modo difícilmente tendrías cerca en estos tiempos de miedo enlatado; aprendés a usar una pala mientras rompés prejuicios instalados desde afuera y arraigados desde adentro; le demostrás a otr@s que valen por sí mismos y ell@s te lo demuestran a vos y, finalmente, compartís un fin de semana que nunca te vas a olvidar ni ell@s tampoco, que quedará siempre como esa prueba de que no todo estaba perdido como alguna vez pensaste.
Fito lo dijo mejor: "Yo vengo a ofrecer mi carazón
Y hablo de países y de esperanza
Hablo por la vida, hablo por la nada
Hablo de cambiar ésta, nuestra casa
De cambiarla por cambiar nomás".
Fuerza gente, que nadie se salva solo...
Yo conozco a dos personas que les gustan las tapas del pan lactal, y una de ellas es Pilu Castro Peña.
Termine aca de casualidad, besos Facu !!
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