miércoles, 28 de noviembre de 2007

A Un Mes

Hace ya un mes que te nos fuiste. Recién hace un mes que no estas a nuestro lado.
Pero se siente como mucho más que un mes. Se siente como si hiciera años no estas acá, se siente como si hubiese sido ayer el funeral.
Clin, simplemente te extraño.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Defraudandote (¿?)...

Es una extraña sensación. Hace un rato intente escribir, no pude. Creo que hablar con un amigo sobre que me pasa, más andar navegando en copas de ron, me ayuda a expresarme.
Siento que las cosas no se encaminan como quiero, más allá de que estoy medio fuera de mi camino, tengo la sensación de que las cosas no están, ni van a salir como deseo. Me refiero a varias cosas en mi vida. A esto se le suma la ausencia del Sensei. Todo se complica. Entro en una especie de estado de depresión, pero a su vez no creo estar “deprimido”.
No creo que valla a rendir como deseo, en mi vida educativa.
En mis cuestiones personales, algo me tiene mal y preocupado, por que tampoco creo que valla a resultar bien. Cosas nacen en mi, pero solo en mi, y ese es el problema.
¿Desde cuando yo tan pesimista?
A su vez me es imposible concebir una realidad en la cual no este la presencia del Sensei. Más allá de que se que esta presente en todos nosotros. No lo puedo entender. Un mundo en el que estoy sin el.
Lo que peor me tiene, son estos sentimientos de sentir que no puedo, que las cosas no van a salir como quiero.
Al sentir esto, siento que te estoy defraudando. Perdón Abuelo.

lunes, 5 de noviembre de 2007

A Clint

Ambos creímos la promesa que me hiciste. Ambos disfrutamos de creerla. Ambos sabíamos que era imposible, pero a la vez, ahora te digo que es factible.
Vagando por nuestro loco viaje por Europa me prometiste que nunca te ibas a morir. Pero llego este 28 de octubre de 2007, y te nos fuiste. Pero te fuiste viviendo. Te fuiste como querías disfrutando, sonriendo, aprovechando.
El 28 de octubre me rompiste una promesa. Al mismo tiempo, fue cuando empezaste a cumplirla. Vos nunca romperías una promesa.
En todas nuestras experiencias vividas y compartidas, con todas las enseñanzas que nos has dejado, vas a vivir para siempre en todos nosotros, aquellos que te conocemos. Tus enseñanzas nos hacen vivir de una manera. Tus historias, nuestras experiencias compartidas, vuelven a todos aquellos que te conocimos únicos. Todo eso vive en nosotros. Por ello vivís en nosotros, y para siempre.
Clint sos eterno. Por esto, por todo, por ser como sos.

Hasta en tu eterno aposento, el último, el inevitable, ese traje de madera que te viste obligado a estrenar, incluso allí, sonreías. Sonreías como siempre lo hacías. Sonreías como un hombre feliz. Como el mejor.
Sinceramente creo que un poco nos has odiado. Te amortajamos descalzo, sabiendo el frío que sufrís en los pies. A su vez el blanco velo que te rodeaba seguro no lo querías (entre nosotros, parecías una nena).

Si mal no recuerdo empezaste a usar el perfume de la cantimplora en el viaje a Europa. Nunca olvidare como tosías cada vez que te lo ponías, “puta madre, este perfume me hace toser”, decías. Esa última perfumada, fue la única en la que no tosiste. Lo lograste.

Tantos te quieren, tantos te fuimos a despedir, tantos, tantos.
Lagrimas corrieron por parte de todos, parecía un gran adiós al unísono. Alguien dijo “nunca vi llorar a tantos nietos al mismo tiempo, todos juntos”. Fueron llantos de un adiós. El más duro adiós. Obviamente todos juntos, es como vos nos enseñaste, siempre unidos. Las lagrimas fueron y serán inevitables. Pero ya son lagrimas de una melancólica alegría. La melancolía de tu ausencia. La alegría de todo lo que nos diste.

Siempre fuiste el mejor.
Abuelo, padre, hermano, compañero, compinche, maestro, aventurero, amigo; en todo siempre el mejor, y todo esto lo fuiste con todos, con cada uno que conociste.
Pero por sobre todas las cosas, siempre fuiste la mejor persona.

Todos siempre te recordaremos. Te extrañaremos.
Hasta siempre Jorge Miguel Compagnucci.
Hasta siempre Clint, Teniente Coronel McDonald´s.
Hasta siempre Sensei.
Hasta siempre Abuelo.

Juan Facundo Valenzuela Linage

Bogotá, Colombia. Jueves 1 de noviembre de 2007. 23:29 Hs.